Viajes y Turismo en África y las Antillas

Noticas : Viajes y Turismo en África y las Antillas

La vida de excesos del Príncipe Harry, el nieto rebelde de Isabel II

El Príncipe Harry de Inglaterra no vino al mundo para pasar desapercibido bajo la sombra de su hermano mayor, Guillermo, heredero al trono. El 15 de septiembre de 1984 nacía el segundo hijo del Príncipe Carlos y Diana de Gales, un niño pelirrojo que sería bautizado como Henry Charles Albert David y que se convertiría en el miembro de la Familia Real con más escándalos a sus espaldas. Un récord nada fácil si tenemos en cuenta que es un Windsor. El Príncipe Harry creció muy unido a su madre y su hermano mayor, junto al que estudió en el colegio Eton. El 31 de agosto de 1997, con apenas 13 años, perdía a Diana de Gales, uno de sus grandes referentes. La exmujer del Príncipe Carlos fallecía en un accidente de tráfico en París y recibió un funeral con honores. Su exmarido, así como sus dos hijos, caminaron tras su féretro por las calles de Londres, un 'paseíllo' que ha quedado grabado en la memoria del joven. Carlos de Inglaterra y Diana de Gales tras el nacimiento del Príncipe Harry«Mi madre acababa de morir y yo tuve que caminar un largo trecho tras su ataúd, rodeado por miles de personas, al mismo tiempo que millones lo veían por televisión. No creo que se deba pedir a un niño hacer eso, sean cuales sean las circunstancias», lamentaba el joven en una entrevista publicada hace unos meses. Harry de Inglaterra heredó de su madre la simpatía, la cercanía y su amor por África. Tras graduarse en Eton, el príncipe se tomó un año sabático y viajó a Australia y a África, donde trabajó en un orfanato en Lesoto. Ha hecho varios viajes humanitarios al continente y fue también África el escenario donde cimentó su amor junto a Meghan Markle. De los escándalos al ejército Su paso a la edad adulta estuvo marcado por los escándalos. A los 17 años fue pillado por los fotógrafos fumando marihuana y bebiendo y protagonizó algún que otro altercado con los paparazzi a su salida de los pubs. Pero lo peor estaría por llegar. Primero, las imágenes del Príncipe Harry con un disfraz de oficial nazi, brazalete con la esvástica incluido. Un escándalo por el que estuvo obligado a pedir perdón de forma pública. Como cadete en Sandhurst - REUTERS En mayo de 2005, el príncipe -dicen que obligado por su abuela, desesperada por su actitud díscola- se enroló en la Real Academia Militar de Sandhurst para convertirse en un oficial del ejército británico. El cadete Harry Wales se convirtió en teniente y, en febrero de 2007, el Ministerio de Defensa británico y Clarance House anunciaron que sería enviado a Irak. Una decisión que causó una verdadera controversia en Reino Unido -entonces Harry era el tercero en la línea de sucesión al trono- y que contaba con el total apoyo del príncipe, quien dicen zanjó la cuestión con un «no voy a someterme a Sandhurst si luego me llevan a casa mientras mis chicos están luchando por su país fuera». Una serie de amenazas de grupos terroristas como Al Qaeda enfriaron la idea de enviar al hijo de Carlos de Inglaterra al frente asiático. Sin embargo, en febrero de 2006 el diario «Bild» publicó unas imágenes del príncipe luchando en Afganistán. El Ministerio de Defensa británico se vio obligado a revelar que Harry se encontraba en la provincia de Helmand como controlador aéreo. Su participación en la guerra de Afganistán convirtió a Harry de Inglaterra en el primer miembro de la Familia Real británica en servir en una zona de guerra tras su tío, el príncipe de Andrés, quien participó en la Guerra de las Malvinas como piloto de helicópteros. Pero ni el frente ni la Medalla de Servicio Operacional en Afganistán que le concedió su tía, la princesa Ana, invirtieron el imán de Harry para los escándalos. Portadas de «The Sun» con los escándalos del Príncipe HarryA principios de 2009, «News of the World» publicó un vídeo en el que se veía al príncipe hablando de un compañero cadete de Sandhurst como «nuestro pequeño amigo Paki» y «raghead» («Cabeza de trapo»). Tres años más tarde, durante sus vacaciones en Las Vegas, fue fotografiado desnudo con una joven cuya identidad se desconoce. Una publicación compartida de Kensington Palace (@kensingtonroyal) el 13 Feb, 2018 a las 9:33 PST La Casa Real británica se empleó a fondo para limpiar la imagen del Príncipe Harry. Su agenda está repleta de compromisos humanitarios, dirige junto a su hermano y su cuñada, Catalina de Cambridge, la Royal Fundation con la que luchan por normalizar las enfermedades mentales y su compromiso con Meghan Markle se ha tomado como un gesto de confianza por parte de Isabel II en quien fue su nieto más problemático. (webremix.info)


Canibalismo, veneno y terribles asesinatos: la espeluznante leyenda de la expedición perdida en el Ártico

En las últimas semanas, está triunfando en todo el mundo «The Terror», la nueva serie de AMC producida por Ridley Scott y protagonizada por Ciarán Hinds, Jared Harris, Tobias Menzies e Ian Hart. Un drama histórico al que muchos ven similaridades con otros títulos como «The Walking Dead» o «Perdidos», pero que tiene de ficción mucho menos de lo que parece. The terror Porque «The Terror» está basada en una historia real. En la tragedia en la que, hace ahora 173 años, se inmiscuyeron dos de los mejores barcos de la Royal Navy de Reino Unido: el RMS Erebus y el RMS Terror. El 19 de mayo de 1845, ambos buques, equipados con la mejor tecnología, partieron desde el puerto británico de Greenhithe en busca del Paso del Noroeste, un enlace más rápido entre el Atlático y el Pacífico en pleno Océano Ártico que permitiese a los navegantes una mayor celeridad en sus viajes entre Europa y Asia. De encontrar dicha vía, conseguirían evitar tener que cruzar por el Cabo de Hornos, en la parte más al sur de Sudamérica entre Argentina y Chile, o bien por el Cabo de Buena Esperanza, al sur de África. Trataron, así pues, de buscar un nuevo camino más rápido para cruzar al otro lado del planeta. Encontrar el Paso del Noroeste era una antigua ambición británica, por lo que 129 hombres partieron en su busca, liderados por el veterano capitán John Franklin y por los comandantes Francis Crozier, capitán del Terror; y James Fitzjames, cabeza visible del Erebus. Franklin había viajado en tres ocasiones al Ártico, en la búsqueda de aquella vía. De la primera, en 1818, volvió tan fascinado que volvió a intentarlo un año después, ahora como comandante en jefe. Su expedición, no obstante, terminó en tragedia. Quedaron atrapados en el Ártico hasta 1822, cuando fueron rescatados. Solo nueve regresaron con vida de los veinte que habían partido y las teorías más enrevesadas aseguran que los que vivieron, lo hicieron a costa de devorar la carne y la grasa de los cuerpos de sus compañeros muertos. Franklin, de hecho, tuvo que engullir su funda de escopeta, su cinturón, su pantalón de cuero e incluso sus zapatos. Es más, a su vuelta en Inglaterra pasó a ser conocido como «el hombre que se comió sus botas». Pese a su fracaso, tres años más tarde volvió a liderar una nueva expedición al Ártico, que regresó sin encontrar el paso. La Marina, así las cosas, no confiaba demasiado en él para ponerle al frente de la nueva expedición. Tampoco Sir John Barrow, segundo secretario del Almirantazgo y promotor de los viajes británicos al Ártico. En su lista de posibles capitanes había hasta cinco navegantes por delante de Franklin, entre ellos Crozier y Fitzjames, pero no pudo salirse con la suya y la conocida como Expedición Franklin partió en mayo de 1845 en busca de aquel Paso del Noroeste. Pero no regresó jamás. Atrapados sin salida Pocas cosas se conocen con certeza acerca de todas las leyendas que envuelven a lo sucedido en aquel viaje a bordo del Erebus y el Terror, más allá de la escalofriante premonición que esconde el nombre de este segundo navío. El contacto con ambos buques no tardó en perderse y las historias de los inuit –los esquimales de la región– fueron, durante más de un siglo, la pista más concluyente para descubrir lo que sucedió con Franklin y sus 128 oficiales. Relatos de lo más controvertidos, que parten de la certeza de que ambos buques quedaron encallados en el Estrecho Victoria, cerca de la Isla del Rey Guillermo, en la zona más fría de Canadá. Un lugar en el que, hoy en día, la temperatura más alta es de -10ºC a plena luz del sol. Las teorías sobre lo que pudo suceder con esos 129 cuerpos son de lo más variadas. Algunas explican que todos los hombres, a los que el Gobierno de Reino Unido dio por muertos oficialmente en marzo de 1854, nueve años después de partir, murieron víctima de patologías como el escorbuto, la tuberculosis, el hambre, la falta de zinc, neumonía o la enfermedad de Addison. Sin embargo, todo parece indicar que lo que sucedió fue mucho más allá y que, con el paso del tiempo, los navegantes recurrieron, como habían hecho los supervivientes de aquel equipo que había liderado por Franklin en 1819, al canibalismo. Incluso, cuentan relatos inuit, hubo varios que asesinaron y decapitaron a sus propios compañeros para sorber sus cerebros y alimentarse de sus carnes. Retrato de Sir John Franklin Lo sucedido con la Expedición Franklin ha inspirado todo tipo de relatos, canciones, poemas y cuentos populares. También novelas como «The Terror», de Dan Simmons y en la que se basa la serie de AMC, programas de radio, documentales, e incluso un especial de «Cuarto Milenio», el programa que Íker Jiménez conduce en Cuatro. «Se encontraron 400 huesos de once cuerpos distintos y el 25% de ellos presentaban restos de canibalismo. Sufrieron espejismos y locuras. Hubo incluso expedicionarios que se equivocaban de rutas por los efectos provocados por las alucinaciones», comentaba al respecto el propio Jiménez en su espacio. «Muchos de los cuerpos hallados tenían surcos de cuchillos en los huesos, señal de que se habrían alimentado de ellos», añadía. La última vez que los barcos fueron vistos por un equipo europeo fue en agosto de 1845, cuando fueron avistados por dos balleneros, el Príncipe de Gales y el Enterprise. Uno de los principales problemas que encontraron los expedicionarios estaba en el aspecto más básico: la comida y el agua. Antes de partir, el Gobierno le pidió a un proveedor la fabricación a toda prisa de cerca de 8.000 latas de conservas. Estuvieron listas a tiempo, pero «se hicieron de una manera muy descuidada, haciendo que el plomo gotease al interior de la lata como cera derretida», como explicaría en 1987 Owen Beattie, profesor de Antropología en la Universidad de Alberta y el jefe de un equipo de científicos desplazado en 1981 a la cena para tratar de discernir lo sucedido con Franklin y su grupo. El sistema de conducción del agua de ambos navíos, además, conectaba el suministro para el consumo humano con el de los motores, por lo que el agua quedó contaminadas por el plomo de las máquinas y los oficiales comenzaron a intoxicarse cada vez que querían beber. El plomo, factor clave Esas altas dosis de plomo presentes tanto en el agua como en las latas de conserva fueron quizá el mayor hándicap al que tuvieron que hacer frente los miembros del equipo de Franklin. «Muchos murieron intoxicados por la aleación de letales de las latas de comida, que ingirieron de forma crónica y les provocaron cólicos y diarreas», explicaron varios expertos en «Cuarto milenio». «Ese plomo se acumulaba en los huesos y en las encías y derivó en que los expedicionarios empezaron a dejar de querer comer. Tenían chocolate, pero no lo querían», prosiguieron. Varios de los cuerpos encontrados, de hecho, aparecieron al lado de latas de comida sin tocar, aunque los exámenes médicos discernieron que habían muerto de hambre. «Preferían morir de hambre a tener que sufrir el dolor de comer comida envenenada», señaló al respecto en el programa la periodista Carmen Porter, cabeza visible junto a Jiménez de «Cuarto milenio». Los problemas con los suministros básicos fueron los que, según parece, llevaron a los hombres de Franklin «a la locura». «Los navegantes se empezaban a poner enfermos. Tenían que comer líquenes, que les daban unas diarreas terribles y tenían que quemar barcas para poder mantenerse con vida». Por ello, uno de ellos, como explicó Porter, «dio el paso» y «empezó a asesinar a sus compañeros y a comer su carne». Las teorías canibalistas fueron negadas por el Gobierno británico y por personalidades tan reconocidas como el escritor Charles Dickens. Sin embargo, finalmente quedaron rendidos a la evidencia. Dos años después de que Franklin y su equipo marchasen al Ártico, la esposa del capitán Franklin, Lady Jane Franklin, promovió varias iniciativas para que el Almirantazgo pusiese en marcha nuevas expediciones para encontrar al equipo perdido. Apoyados por el Parlamento británico, los primeros viajes de rescate se realizaron en la primavera de 1848, aunque no lograron encontrar nada. Dos años más tarde, en 1850, encontraron las tumbas de John Torrington, John Hartnell y William Braine, cuyos cuerpos estaban especialmente bien conservados. La autopsia, practicada más de cien años después, en 1984 por el equipo de Beattie, reveló que Torrintgton, de 20 años, murió a causa de una neumonía agravada por las grandes cantidades de plomo encontradas en sus pulmones. Su cadáver, no obstante, es uno de los cuerpos mejor preservados de la historia y fue la fuente de inspiración de la canción «The Frozen Men», del cantautor estadounidense James Taylor, ganador de cinco Grammys. Cuatro años más tarde del hallazgo de los tres cadáveres, cuenta «National Geographic», el médico y explorador John Rae, que formó parte de aquel primer viaje de rescate en 1848, encontró los restos de varios hombres, entre ellos el capitán Crozier. Unos inuit, además, le aseguraron que hacía poco habían visto «a un grupo de cuarenta hombres blancos arrastrando un bote» hacia el Río Back, donde había un pequeño puesto comercial y donde confiaban en poder contactar con alguien. Como le contaron, esos hombres, muy delgados, demacrados y sin dientes, quedaron «impelidos a la antropofagia» y sobrevivían a costa de «comerse a los fallecidos», tal y como lo atestiguaba «el contenido de varias ollas», en palabras de los inuit. Otros relatos, además, hablaban sobre la existencia de una criatura sobrehumana, «de grandes garras, colmillos y un tamaño sobrenatural», que devoró a muchos de los expedicionarios, entre ellos al teniente Graham Gore, uno de los hombres fuertes del Erebus. ¿Dónde están los demás? Cinco años más tarde de aquello, en abril de 1859, otro equipo encontró sobre un montículo de piedras un documento firmado por Crozier y Fitzjames que contenía varios mensajes. Entre ellos, uno fechado a 25 de abril de 1848 y que disponía que el capitán Franklin había muerto el 11 de junio del año anterior, así como que quedaban 105 hombres vivos, que habían abandonado el Erebus y el Terror tres días antes y que marchaban a pie hacia el Río Back, ahora dirigidos por Crozier, en un mensaje que era poco menos que un epitafio de muerte. Un año antes, habían escrito el primer texto, firmado por el propio Franklin y que indicaba que la situación estaba controlada. «Todo bien», se limitaba a decir. Dos semanas más tarde, el capitán murió, como indicó el grabado firmado por Crozier y Fitzjames. «Los capitanes (Fitzjames y Crozier) firmaron un documento, en el que aseguran que, en 1847, muere súbitamente Franklin, pero no dicen donde está. Cuentan que han muerto muchos hombres, pero que van a intentar buscar una salida», señalaron sobre el documento en «Cuarto Milenio». Más allá de ello, se desconoce qué fue lo que pudo suceder con plena certeza. Con el cadáver de Crozier hallado en 1854, no se sabe que fue de Fitzjames y del resto de sobrevivientes que habían marchado en busca del Río Back. Y eso que el Gobierno británico envió cerca de cuarenta expediciones en busca de supervivientes, en las que llegó a partir la propia Lady Jane Franklin. Muchas, incluso, no lograron volver nunca. En septiembre de 2014, hace cuatro años, se encontró en el fondo del océano el pecio del Erebus. Dos años más tarde, apareció el del Terror, muy cerca. Los dos presentaban partes de la cubierta quemada, señal inequívoca de que los oficiales intentaron calentarse con los esqueletos de ambos barcos. «Son fantasmas de hielo congelados en el tiempo», contó en su programa Íker Jiménez, acerca de los miembros de la fallida expedición. Sin embargo, ¿qué ha sido de los más de cien cuerpos que nunca han sido encontrados? Tobías Menzies, el actor que interpreta a James Fitzjames en «The Terror», también intenta explicárselo. «Más que una leyenda, esta serie va sobre el terror humano. Es interesante ver cómo un grupo tan numeroso de personas tuvo que intentar sobrevivir en un espacio tan pequeño, cómo lograron crear una sociedad en unas condiciones tan extremas. Y a una sociedad la marcan sus comportamientos... que en esas circunstancias, se volvieron incontrolables. Llevados al extremo, los hombres se vuelven bestias», explicó Menzies a ABC. El cuerpo de su personaje, como el de tantos otros, jamás ha sido encontrado. Fue más de cincuenta años después de la desaparición de la Expedición Franklin cuando se descubrió el anhelado Paso del Noroeste: entre 1903 y 1906 por el navegante noruego Roald Amundsen. Siempre y cuando no se tenga en cuenta la última teoría surgida en relación al lugar exacto en el que se encontraron, en el fondo del mar, los pecios de Erebus y Terror, muy cerca de la localización exacta del paso y no tanto del Estrecho Victoria, donde encallaron. «Es poco probable que les arrastrara el hielo», matizó en este sentido John Geiger, director de la Real Sociedad Geográfica Canadiense. Con todo ello, piensen: ¿y si un grupo de esos supervivientes que marchaban hacia el Río Back dieron la vuelta, consiguieron volver a los barcos, desprenderse del hielo y encontrar el Paso del Noroeste antes de desaparecer para siempre? ¿Y si fueron ellos, y no Amundsen, quienes lograron encontrar, con sus últimas fuerzas, la ruta más rápida entre Asia y Europa? (webremix.info)


Doce refugiados entran en Alemania en un contenedor de carga

Domingo, nueve de la mañana, puerto de Lübeck. Un empleado que revisa un bloque de contenedores recién llegados de Escandinavia percibe unos extraños sonidos que proceden de uno de los cajones de metro y medio de alto por tres de largo y menos de dos de ancho. Entreabierto el precinto, un hombre surge del contenedor y avisa que «dentro hay más gente». La policía acude a la llamada y abre del todo el contenedor, hallando dentro a doce refugiados que habían ingresado así ilegalmente al país, entre ellos seis niños y dos bebés lactantes. Al abrirse la tapa del contenedor terminaba para ellos un viaje que comenzó meses antes en Nigeria y Sierra Leona. Las familias habían hecho por su cuenta el trayecto en barcaza hasta Italia, donde un traficante de personas organizó el traslado camuflado en un transporte de mercancías con destino al norte de Alemania. No portan documentación de sus países de origen. Antes de ser trasladados al hospital para ser tratados por deshidratación, varios de ellos declararon que su meta final era Escandinavia. Los primeros resultados de la investigación policial abierta señalan que el transporte contaba con apoyo desde dentro del sistema aduaner o. Los cierres del contenedor no estaban precintados, para facilitar la apertura en caso de peligro de asfixia, y este detalle difícilmente es pasado por algo en un control fronterizo. Los exámenes médicos preliminares son positivos y señalan que los dos bebés han nacido como refugiados, durante el proceso de huida de los países de origen de sus padres, por lo que el establecimiento de su nacionalidad se presta a confusión añadida. No es la primera vez que la policía alemana se enfrenta a un caso de este tipo. El pasado mes de marzo, catorce refugiados africanos treparon a un tren en el norte de Italia, según su propio relato, y se escondieron en un contenedor de carga hasta llegar a Weil am Rhein, donde fueron interceptados a punto de congelarse en la estación de Weil am Rhein. La policía considera que se trata de viajes organizados, no espontáneos como ellos sostuvieron, y que los traficantes de personas que el año pasado transportaban por carretera estos cargamentos de hasta 15 personas prefieren ahora el transporte de mercancías debido a los tupidos controles de tráfico establecidos por la policía alemana. «Los controles fronterizos han logrado disminuir el número de refugiados que ingresa en Alemania, pero la mayoría lo siguen intentando y como consecuencia empeoran gravemente las condiciones en las que realizan el viaje», explica Marion Kraske, de la Fundación Heinrich Böll, que subraya que otras rutas, como la de los Balcanes, se han reactivado en los últimos meses. En Sarajevo, en los parques alrededor de la Biblioteca Nacional, permanecen instalados en tiendas de campaña permanentemente varios cientos de refugiados a los que los organizadores de viajes clandestinos van dando salida en la medida de sus posibilidades. Sellada oficialmente a principios de 2016, esta ruta sigue facilitando la entrada a miles de personas, según el Centro de Protección y Ayuda a Solicitantes de Asilo (APC-CZA), en Belgrado, cuyos empleados reconocen que «casi todos ellos expresan el deseo de llegar, definitivamente, a Alemania». Este goteo se sigue sumando al millón y medio de refugiados ingresados ya en Alemania y a los 10.000 añadidos que el país recibirá en el marco del programa de reubicación de la UE hasta 2019, para solicitantes de asilo del norte de África y de Oriente Medio. A pesar de que las autoridades alemanas han dado por superada la crisis de los refugiados, la policía continúa reconociendo dificultados irresolubles, como la que plantea el hecho de que exista un mercado de documentos legales expedidos en Alemania, principalmente de solicitantes de asilo con estatus reconocido en el país, y que se traspasan unos a otros aprovechando la dificultad de identificación que plantea el hecho de que hayan entrado en el país sin documentación o voluntariamente la hayan ocultado. «En las redes sociales se ofrecen sobre todo documentos de viaje alemanes», por regla general de «solicitantes de asilo con estatus reconocido», señala un infore de Inerior según el cual el proceso es el siguiente: un refugiado reconocido en Alemania viaja, por ejemplo, a Turquía, vende por el camino sus papeles y en caso de querer regresar a territorio alemán, denuncia la pérdida de la documentación y solicita una copia en un consulado alemán asesorado en todo momento por los compradores, que utilizan la documentación perfectamente válida para ingresar en Alemania. Desde finales de 2016 se registra en Turquía un aumento del número de personas, sobre todo sirias, que denuncian en las embajadas de algún país de la Unión Europea la pérdida de documentación personal expedida en un estado comunitario, aunque las autoridades creen que «los documentos para viajar fueron vendidos o traspasados de alguna otra manera». Grecia es el principal país donde se trafica con estos documentos, pues con ellos es posible subir, sin controles fronterizos, a un avión que viaje a Estocolmo, Fráncfort o Amsterdam. En 2017 aumentó hasta el 22 % la cifra de ingresos ilegales a Alemania por vía aérea, frente al 9% en 2016. (webremix.info)


Espinosa de los Monteros: «Sin fondos, dejamos el terreno libre a quienes emiten mensajes anti-España»

El Tribunal de Cuentas ha realizado un informe de fiscalización de la Oficina del Alto Comisionado de la Marca España, en el que expresa algunas críticas. ¿Qué opinión le merece ese informe? Nos sentimos respaldados por él por dos motivos: porque no ha detectado ninguna irregularidad de carácter contable o económico, como no podía ser de otra manera; y porque el argumento principal es que hay que dotar de medios a la Oficina de la Marca España. Hay como una idea transversal en el informe que pone en duda la utilidad de Marca España, porque dice que algunas de las funciones que realiza ya las tenían asignadas otros órganos del Ministerio de Asuntos Exteriores. ¿Era necesaria la creación de Marca España? Una de las cosas que pone el propio decreto de constitución es que hay numerosas entidades y agencias o Ministerios que sectorialmente se encargan de la promoción de los temas de su competencia, pero faltaba algo, como ocurre en otros países, que intentara transmitir la imagen global de España, mandar un mensaje en su conjunto. Es algo que existe en todos los países desarrollados y, por ejemplo, el presidente Macron acaba de decir que había que potenciar Marque France. El informe, efectivamente, habla de falta de medios y de presupuesto para Marca España, algo sobre lo que usted ha venido insistiendo… Nosotros arrancamos sin fondos, porque la situación económica de España obligaba a esfuerzos para cuadrar las cuentas y no para generar más gasto público. Lo que hemos venido pidiendo en los últimos años es que, para desarrollar nuestra actividad en un sentido más amplio -y, últimamente, también para contrarrestar la acción negativa de otros-, hay que dotarle de unos fondos. Otros países tiene, 20, 30, 70 millones de euros y el Reino Unido hasta 120 millones de libras. Nosotros estamos pidiendo cinco millones de euros, que no es un gran esfuerzo. ¿Cuánto dinero ha gastado Marca España desde su creación? Un total de 289.428 euros, de los cuales cerca de la mitad (118.340) corresponden al importe pagado al Parque Móvil del Ministerio de Hacienda por la utilización de un vehículo y un conductor para toda la Oficina. El informe indica que no se ha podido apreciar ninguna irregularidad, lo que equivale a una auditoria limpia. ¿Cómo se pagan los sueldos? Los sueldos son de funcionarios, que los tendrían igualmente si trabajaran en otro sitio. Y luego tenemos voluntarios. Yo tampoco cobro retribución alguna. ¿Y, sin esos cinco millones, que reclama Marca España no puede continuar su trabajo? Estaría perdiendo muchas oportunidades y un tiempo precioso de poder transmitir muchos mensajes muy favorables de España y dejaríamos el terreno más libre para aquellos que sí tienen presupuesto y transmiten mensajes anti-España. ¿Ha habido falta de medios o de iniciativa por parte del Gobierno español en la crisis catalana? ¿Ha perdido la batalla frente a los independentistas? España ha ganado la batalla institucional. Se ha hecho un buen trabajo por parte del Gobierno, a la hora de explicar a los de otros países y organismos internacionales el argumentario español, pero donde no hemos llegado, ni unos ni otros, ha sido a la opinión pública, a través de mensajes más entendibles por el ciudadano de a pie. ¿Se podría haber cubierto esa deficiencia si Marca España hubiera tenido esos fondos que reclama? Eso es difícil de saber, pero, por lo menos, el enemigo no hubiera estado sólo en el campo de batalla. Pero da la impresión de que una vez que se ha visto esa deficiencia, seguimos yendo un poco a remolque… Sí. Si queremos cambiar una serie de mensajes que han establecido ellos, debemos reaccionar. Nosotros, en Marca España, no nos hemos ocupado de eso. Nos hemos ocupado de transmitir mensaje positivos de España, no de meternos en la lucha de la crisis catalana, porque entendíamos que lo iban a hacer otros. ¿En qué medidas las ‘fake news’ han afectado a la imagen de España? Todavía no podemos medir lo que han supuesto las ‘fake news’, pero ya sabemos que han servido para dar un altavoz más grande a los secesionistas catalanes, porque se ha renunciado al rigor y a la verdad en todas esas informaciones. Desde su óptica de Marca España, ¿cree que la economía española y catalana se han visto afectadas por el conflicto? Hay que tener presente que la imagen de España es muy fuerte. Estamos entre los países con mejor reputación en el mundo, entre los 15 primeros, y eso no se resiente por este asunto. Los datos que tenemos hasta ahora, indican que ha habido una cierta caída del turismo en Cataluña, una cierta desviación hacia otros sitios de España, de cruceros, de algunos congreso, del turismo individual o hasta de las reservas del Inserso, pero no hemos percibido ninguna decisión importante de inversión que se haya desviado, y, por tanto, no tenemos una sensación de que, más allá del ruido, esos mensajes estén determinando cambios grandes en las decisiones de inversión o de viajes. Volviendo al informe del Tribunal de Cuentas, alguna de las cosas que señala es que no hay indicadores que permitan medir los logras de Marca España… Yo creo que eso es una falta de conocimiento de quien ha redactado el informe, que nos acusa de no tener mediciones propias. Nosotros no tenemos medios para hacer encuestas y para ver qué opinan sobre España en Perú en Australia y, además, creemos que los indicadores más correctos son los neutrales. Por eso, trabajamos con muchos indicadores prestigiosos que miden tanto la notoriedad como la reputación de España. Aunque tuviéramos mucho presupuesto, yo no sería partidario de que nosotros hiciéramos la propia medición de nuestros resultados. Se queja también el Tribunal de la dificultad de controlar los acuerdos que se establecen con distintas entidades… Hemos firmado un total de 40 acuerdos con entidades como RTVE, Correos o asociaciones de empresarios, etc. Los 40 tiene informe previo de la Abogacía del Estado y desde el punto de vista jurídico son impecables. Ademas, ninguno de ellos supone gasto alguno para el Estado. No nos obligamos a acometer ninguna inversión. Son simplemente unos cauces para que entidades que quieren ayudar a Marca España, lo puedan hacer de una manera ordenada. Se nos acusa de no haberle dado seguimiento, pero es que el seguimiento lo tenemos con la acción diaria. Y si tenemos una acuerdo on TVE, cada vez que queremos hacer un video, estamos haciendo seguimiento. Esa acusación no la considero de ninguna importancia. También les reprocha que algunos de los acuerdos han sido verbales, si ajustarse a la Ley de Procedimiento Administrativo…. Es que esa ley es de aplicación para los convenios que obliguen, de alguna manera, a la parte pública. Pero si yo, conozco al presidente de una gran auditora, por ejemplo, y esa gran auditoria dice que cree mucho en Marca España y quiere ayudar, y me pregunta cómo puede hacerlo, entonces, yo le digo, por ejemplo, que nos interesa disponer de un análisis profundo de la inversión extranjera. Si ellos me ofrecen hacerlo, sin coste alguno, no tengo por qué plasmarlo en documento alguno. Otra cosa es que lo hicieran a cambio de algo, pero nosotros no ofrecemos nada. Y en esos casos, algunos acuerdos se han formalizado verbalmente. No creo que haya nada que reprochar. Una de las criticas le afecta personalmente, porque dice que uno de los acuerdos fue con una empresa textil de cuyo Consejo de Administración usted forma parte… Mire, gracias a ese contacto, fue posible que esa empresa nos aportara, a cambio de nada, unos medios para hacer cosas que si no, no hubiéramos podido hacer. Cuales han sido los principales logros de Marca España en estos años de funcionamiento? Primero, haber contribuido a un proceso que ha ido de que cuando empezamos estábamos en las portadas de los periódicos con imágenes trágicas sobre la situación de España al momento actual, en que la opinión sobre España es notable o sobresaliente, en la mayoría de los países del mundo. En segundo lugar, haber acuñado el termino Marca España, que no existía, y hoy el 70 por ciento de las empresa españolas dicen que les sirve estar asociadas con Marca España. En tercer lugar, hacer planteamientos un poco globales, porque hoy hablamos lo mismo de deportistas, cocineros, empresarios, arquitectos, científicos españoles, y los hemos ido incorporando a la Marca España, cosa que ningún otro departamento podía hacer. Y finalmente, haber hecho todo eso sin medios económicos. ¿El Gobierno esta dispuesto a que haya medios a partir de ahora? A mí el presidente del Gobierno me ha prometido medios este año. ¿Cual es el principal reto hoy de Marca España? ¿Quizás evitar una mala imagen por la crisis en Cataluña? Yo creo que no. Me parece que les damos demasiada importancia con ese seguimiento casi diario de lo que hace un prófugo de la justicia. En los medios internacionales, ya se pasó hace tiempo de tenerlo en primera página. El principal reto que tenemos es el de conservar la buena reputación que tenemos y darnos a conocer en zonas del planeta de fuerte crecimiento en los próximos años y donde nuestro nivel de presencia es pequeño, como Asia y África. (webremix.info)


El polémico Frank Cuesta contrae la malaria

Firme defensor de los animales, se ha peleado con diversas asociaciones en público. Usa también la televisión y las redes sociales para denunciar las más variopintas injusticia y, convertido ya en un espectáculo del medio catódico, Frank Cuesta, más conocido como Frank de la Jungla, no iba a hacer menos con su último anuncio. En su cuenta de Instagram, el aventurero ha hecho público que ha contrajo la malaria en uno de sus últimos viajes a África. «Me traje de Africa un animal invasor :) Que putada», escribió en Instagram el televisivo y polémico animalista, en una imagen en la que podían verse parcialmente los resultados de las pruebas médicas, y donde se leía con claridad: «Malaria». Me traje de Africa un animal invasor :) Que putada Una publicación compartida de Frank Cuesta (@cuestafrank) el 8 May, 2018 a las 8:12 PDT (webremix.info)


El olvidado Schindler de la Guerra Civil

En el número 19 de la calle República Argentina de Málaga, entre los chalés de este barrio conocido como el Limonar, una modesta casa pasa casi inadvertida tras un murete amarillo con seto. Dos pequeños letreros a ambos lados de su portalón negro aún mantienen el antiguo nombre de la finca, «Villa Maya», aunque muchos de los que por allí pasan desconocen la conmovedora historia que se vivió tras los muros de esta sencilla residencia que fue hogar del cónsul de México Porfirio Smerdou. En el horror que se desató en la ciudad el 18 de julio de 1936, sus apenas 100 metros cuadrados prestaron refugio a multitud de perseguidos que, gracias a la humanidad de Smerdou y su familia, pudieron salvar su vida. Vacía desde hace meses y necesitada de reforma, Villa Maya parece haber caído en el mismo olvido que el diplomático mexicano. Hoy pocos recuerdan que con apenas 32 años, este hombre nacido en Trieste, ahijado del presidente de México Porfirio Díaz y educado en Bélgica, lo arriesgó todo para ocultar y salvar a 580 personas de ambos bandos durante la Guerra Civil. Quica Pérez del Pulgar, la vecina del número 17, sí conoce bien su figura porque su propio padre llamó, como tantos otros, a la puerta de Smerdou pidiendo auxilio. Al alzamiento militar, sofocado en Málaga en sus primeros compases, le siguió una ola de violencia incontrolada contra todo aquel con ideas conservadoras. Familias enteras tuvieron que abandonar sus domicilios presas del pánico para esconderse en casas de familiares o amigos o escapar colina arriba. En aquellos días, un grupo de milicianos fue en busca del tío de Pérez del Pulgar a una casa situada algo más abajo que Villa Maya, también en el Limonar. «Allí mismo mataron a mi tío y a mi abuelo. Mi padre logró escapar por la puerta de atrás y llamó a la puerta de Villa Maya, pero Smerdou tuvo que decirle que no porque no le cabía nadie más», relata Quica. Lejos de guardar rencor alguno, esta malagueña confiesa su admiración por el diplomático mexicano. «No me explico cómo pudo caber allí tanta gente. Hasta 70 personas llegaron a dormir en una casa que apenas tiene dos dormitorios, comedor, cuarto de estar, pasillo, cocina y un baño», reflexiona al recordar el interior de la vivienda que visitó hace años. «Mi padre no pudo decir que no» «El 18 de julio ya empezó a venir gente y mi padre no pudo decir que no», explica con sencillez Luis María Smerdou, uno de los cuatro hijos del cónsul. Apenas tenía seis años cuando estalló la guerra, pero aquel día se le quedó grabado en la memoria. Era sábado y se encontraba junto a su madre, sus hermanos y una tía suya que había ido a verles con sus hijos. Pasaban la tarde en un olivar a unos 20 metros de Villa Maya, cuando uno de sus primos comenzó a llorar por una apendicitis y tuvieron que ir corriendo al hospital. «Vi que había tropas por todos lados que pasaban y alguien me dijo: "es que hay una guerra"». Horas después, «comenzó a entrar gente en mi casa», prosigue Luis. De aquellos días de locos recuerda el ajetreo, la comida escasa y que «dormía con otros dos hermanos en una misma cama». Villa Maya, en Málaga - FERNANDO DEL VALLE El primero en llamar a la puerta de Villa Maya fue el comerciante Ramón Varea. Le habían quemado su casa y dejado sin negocio. Conmovidos ante su difícil situación, Smerdou y su esposa Concha Altolaguirre Bolín, hermana del poeta Manuel Altolaguirre, le ofrecieron a él y a su familia que se quedaran en su casa. Después llegaron las familias del médico Agustín Santos Ayuso, la del prestigioso cirujano Patricio Gutiérrez del Álamo (abuelo de la exministra Rosa Conde), los Herrero Bolín, un grupo de nueve religiosos, Fernando Casal, Tomás Heredia, Antonio Parody, Fernando García, Matías Huelin, Leopoldo Werner, Ana Gonzálvez… La «lista» de «El Schindler de la Guerra Civil», como recoge el periodista Diego Carcedo en su libro (Ediciones B, 2003), es extensa. El respaldo de México a la República había convertido a Smerdou en una persona respetada entre la izquierda, lo que facilitó su labor humanitaria. Además contó con el tácito consentimiento de destacadas autoridades de Málaga, contrarias a las continuas sacas y persecuciones de los más radicales. Incluso obtuvo las simpatías de los más exaltados que se habían adueñado de las calles. Le agradecían haber logrado el intercambio en Gibraltar de trece compañeras de milicianos anarquistas por trece familiares de Faustino Arévalo, el director del Banco Hispano Americano de Sevilla, así como del funcionario republicano Joaquín García Serón por Leopoldo Werner y su esposa. Gracias a su prestigio y sus contactos, Smerdou logró ir sacando de Málaga a muchos de los que ocultaba en Villa Maya, en el piso del cónsul argentino -cuando éste se marchó a Gibraltar y le pidió que atendiera sus asuntos-, o en la casa de un comerciante al que proporcionó una bandera mexicana por sus años en el país latinoamericano. El himno de Villa Maya En Villa Maya, de donde los refugiados no podían salir si no querían acabar asesinados junto al muro del cementerio, a la escasez de espacio y a los inconvenientes de contar con un solo baño para todos pronto se unió la falta de comida. Smerdou se encontró de un día para otro ante la dificultad por dar de comer a decenas de personas. Por suerte, un pariente acogido por el diplomático ofreció su ayuda. «Mi tío Fernando le dijo a mi padre que fuera a su casa, porque allí tenía 25.000 pesetas escondidas en una caja de caudales. Era muy arriesgado ir, pero mi padre no se lo pensó. Cuando llegó se encontró con que habían entrado en la casa. En el suelo había cristales de un espejo que habían roto y en la cocina, miel de unos tarros que habían tirado y que se le pegaba a la suela de los zapatos. Con miedo de que le sorprendieran allí, llegó al sitio donde estaba escondido el dinero y afortunadamente no le pasó nada”, relata Luis. Con esas 25.000 pesetas y lo que aportaron otros, los refugiados que fueron pasando por Villa Maya lograron sobrevivir hasta la entrada de las tropas de Queipo de Llano en Málaga en febrero de 1937. Porfirio Smerdou, en una fotografía de la época - CEDIDA POR LA FAMILIA Pese a la tensión de aquellos días y el miedo a que Villa Maya se convirtiera en una ratonera, Luis señala que los refugiados lograron organizarse internamente en la casa y las discusiones nunca llegaron a mayores. «Hasta inventaron un himno y todo», añade el hijo de Smerdou antes de arrancarse a cantar. «Somos los refugiados, de Villa Maya, los perseguidos por la canalla, que si se enteran no nos salva el pellejo ni la bandera. Estamos casi al borde del paroxismo. Cada día que pasa, pasa lo mismo. Y así esperando, nos pasamos la vida casi temblando. Pero daremos un grito honrado: ¡Viva nuestro Porfirio y el consulado!». Casi lloro, dice con lágrimas en los ojos el hijo del diplomático recordando la valentía que mostró su padre. «Él mismo decía que no sabía cómo tuvo esa especie de sangre fría». Preocupado por el peligro que corrían allí sus hijos y su mujer embarazada (que con un feto extrauterino sufría fuertes dolores) y necesitado de espacio para albergar a tantos como solicitaban su ayuda, Smerdou buscó un pasaje para embarcar a su familia rumbo a Orán. Solo la pequeña Maya, de apenas dos años, se quedó en Málaga con la niñera. «Era una mujer que se había encargado de la niña desde pequeña y cuando le dijeron que se la llevaban, se negó y les amenazó con revelar a los milicianos que en la casa vivían 50 fascistas si no se quedaba con ella», aclara su hermano Luis. En Casablanca, de camino a Tánger, Concha recibió con inmensa tristeza la noticia de la muerte de su hermano Luis Altolaguirre. Lo habían detenido por conducir un tranvía en una huelga, y en una de tantas sacas, lo habían sacado de prisión y lo habían matado en los muros del cementerio. Pese a sus esfuerzos, Smerdou no pudo salvarlo como a tantos otros. Tampoco logró evitar la muerte de Eduardo Bayo, un joven falangista que decidió abandonar Villa Maya y huyó por la colina para acabar horas después con cuatro tiros en el cuerpo. Porfirio Smerdou y su esposa Concha Altolaguirre, con dos de sus hijos - CEDIDA POR LA FAMILIA Una vez su familia estuvo a salvo, Smerdou se volcó aún más en sus innumerables gestiones para salvar vidas, logrando la libertad de muchos encarcelados en el buque «Marqués de Chávarri» y recogiendo a otros de sus domicilios para ocultarlos en lugar seguro. Con su bicicleta y después con el coche que un médico preso le prestó para evitar que acabara en manos de los milicianos, se movía por Málaga con toda la «libertad» que era posible por aquellos días. Él no sabía conducir, pero el fiel Pepillo lo llevaba en aquel Adler al que colocaron dos banderas mexicanas y que tantos viajes realizó de Villa Maya al puerto para llevar a refugiados a los que el cónsul proporcionaba papeles para escapar a Marruecos, Gibraltar o Marsella. Antonio Manuel Moral Roncal, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, cuenta en su ensayo sobre «El asilo consular en Málaga» (1936-1937), que Smerdou firmaba ruegos o aclaraciones de que el portador no era fascista, pero no eran pasaportes ni decía en ellos que el titular fuera ciudadano mexicano. Se ajustaba estrictamente a las normas consulares. Solo en una ocasión, por insistencia del gobernador civil, falsificó un pasaporte para salvar a Bernabé de Fiestas y su familia. Aquello le costó el cargo. Smerdou fue cesado en diciembre, pero aún así, mantuvo la bandera de México izada en su casa y siguió protegiendo a sus refugiados durante dos meses más. Vestidos de parturientas En febrero de 1937, ante la inminente entrada de las tropas franquistas, seis políticos republicanos, entre ellos el presidente de Izquierda Republicana en Málaga, acudieron a Porfirio Smerdou solicitando su protección. No podía cobijarlos en Villa Maya, junto a sus adversarios políticos, así que los refugió en las oficinas del consulado de Argentina. «Fue Luis Bolín, primo de mi madre, que llegó con los nacionales, el que le dijo a mi padre: “Tienes que entregarme a esos seis que ocultas», relata Luis. Smerdou no hizo caso al pariente de su esposa, una figura destacada por haber sido corresponsal de Abc en Londres antes de la guerra y haber alquilado el famoso avión Dragon Rapide con el que Franco voló de Canarias al norte de África para asumir el mando de las tropas sublevadas en Melilla. El ya excónsul acudió con su problema a la maternidad del doctor José Gálvez, a quien había ayudado tiempo atrás. «Vamos a disfrazarlos de parturientas y me los traes aquí, que yo me encargo», le respondió el médico. Así fue cómo los salvaron. Declarantes en la investigación - ABC A sus 88 años, a Luis se le saltan las lágrimas al relatar las peripecias de su padre en aquellos meses. «¡Quién metió a mi padre a salvar a tanta gente! ¡Nadie! Y sin embargo, los salvó», exclama orgulloso. En los meses siguientes, la familia Smerdou, de nuevo reunida, tuvo que mudarse a otra casa en Málaga. Pese a haber protegido a centenares de personas, Smerdou estuvo en el punto de mira al ser sospechoso de connivencia con las autoridades republicanas y con sindicalistas y políticos de izquierdas. El exdiplomático fue sometido al temido expediente de depuración de responsabilidades que elaboró un instructor militar. Se salvó gracias a las declaraciones de muchos de sus refugiados, que no escatimaron en halagos, tal como reflejan documentos mostrados a ABC. José Pérez Bryan, por ejemplo, se mostró agradecido al «hombre todo corazón que le alojó en su consulado desinteresadamente». Bernabé Dávila declaró cómo «después de tres meses de persecución cruel e implacable, destruido su hogar y condenados a muerte él y sus hijos, fueron acogidos en el consulado salvándose así todos de una muerte cierta» o Antonio Herrero Montiel, que habló del «altruismo y buen corazón de D. Porfirio» gracias al cual se salvó a numerosos vecinos del pueblo de Almogia. 40 gallinas de agradecimiento Luis recuerda que a la nueva casa les enviaron en agradecimiento en aquellos meses 40 gallinas. «Era lo que se mandaba entonces, gallinas vivas», explica. Sin empleo, Smerdou tuvo que buscarse la vida y se trasladó con su familia a Madrid, donde, aprovechando que hablaba seis idiomas, se dedicó a diversas actividades empresariales. Él fue quien logró la licencia para introducir el gasógeno en España antes de la llegada de la gasolina. «Grandeza sin premio, honor sin fama, dignidad sin brillo, ésa fue su vida» Hubo que esperar hasta 1986 para que Smerdou recibiera un merecido homenaje por parte de los refugiados de Villa Maya. En aquel encuentro en Málaga 50 años después de la epopeya, recordaron las cientos de anécdotas que vivieron juntos, «como aquellos colchones enrollados y atados con cuerdas que se colocaban durante el día hasta en el techo para dejar espacios libres» o los tofees enviados desde Gibraltar que fueron repartidos entre todos los refugiados en el consulado, como recordó Carmen Werner. Tras leer el libro de Carcedo «Un español tras el holocausto» sobre el diplomático Ángel Sanz Briz, Smerdou se puso en contacto con el periodista para contarle su pasado. Falleció en El Escorial a los 97 años en mayo de 2002, antes de que «El Schindler de la Guerra Civil» saliera publicado y de que Málaga concediera su nombre a una calle. «Grandeza sin premio, honor sin fama, dignidad sin brillo, ésa fue su vida”, resume su hijo Luis. En sus últimas navidades, envió como cada año un «Mensaje verde de esperanza y paz» a sus más queridos en las que agradeció las enseñanzas que le permitieron «desenvolverse exitosamente en la vida, proporcionar trabajo y empleo a muchísimas gentes, salvar indiscriminadamente la vida a centenares de personas, sacar adelante a mi numerosa familia y solventar graves problemas de penuria y escasez en los precarios años de la dictadura y de la guerra». Un balance que creía esperanzador para un creyente como él. No busquen su tumba, su cuerpo lo donó a la ciencia. Casas de la calle Larios incendiadas por los republicanos - ARCHIVO ABC Su archivo, en la Biblioteca Ortega y Gasset Antes de morir, Smerdou donó su archivo a la Fundación Ortega y Gasset, dos cajas con la correspondencia y diversa documentación de aquellos primeros meses de la Guerra Civil. Actualmente no está disponible, porque unas obras en el centro han obligado a guardar todos los archivos almacenados a buen recaudo. La biblioteca reabrirá en 2020 y Jorge Madaleno, su director, confía en que Smerdou despierte un mayor interés entre los investigadores. «Apenas han venido a consultar su archivo y es una pena porque es muy interesante», afirma. Es probable que aportara nuevos datos sobre lo que ocurrió en Málaga en 1936. (webremix.info)


Las fuentes del Nilo: el gran enigma geográfico

África es, sin discusión, el más literario de los continentes. Todavía hoy la búsqueda de las fuentes del Nilo, un secreto inviolado durante cerca de tres milenios, continúa desatando pasiones entre los entusiastas de la historia de las exploraciones, muy por encima de otras pesquisas de la misma índole. El Nilo constituye el rasgo geográfico más sobresaliente del continente africano, una líquida y dilatada vara mágica que vuelve fecundo y próspero todo lo que toca. Sólo en una cosa se ha mostrado inveteradamente mezquino: en mantener a cal y canto el misterio de sus orígenes, un enigma cuyo solución definitiva, entrado ya el último tercio del siglo XIX, fue calificado por sir Harry Johnston como el mayor descubrimiento geográfico tras el de América. Los antiguos egipcios, asentados en el valle inferior del Nilo, conocían seguramente su curso aguas arriba hasta la actual Jartum, donde el gran río se separa en dos brazos, el Blanco y el Azul. Y se cita a Herodoto, el Padre de la Historia, como el primer europeo que remontó su corriente con intención de llegar a su nacimiento, pero la primera catarata frustró su propósito a sólo 950 km de su desembocadura, poco más allá de la isla Elefantina. En el siglo I d.C., Nerón, emperador de Roma, seducido a su vez por el ya mítico arcano nilótico, envió una expedición militar que rebasó la confluencia del Nilo Blanco con el Azul, navegando por el primero más arriba de lo que ningún europeo lo hiciera antes, hasta estrellarse contra un obstáculo formidable e imprevisto: las cenagosas marismas del Sudán oriental. Hubo, sin duda, otros viajes pretéritos, fracasados por uno u otro motivo, de los que la Historia no guarda memoria. A las puertas del siglo XIX, el constante interés de Europa por el Nilo se acrecentó. La campaña de Napoleón en Egipto (1798-1799) permitió al sabio Dominique Vivant, barón de Denon, rescatar del olvido el cotidiano vivir de las antiguas civilizaciones ribereñas. Y en 1827, el belga Adolfo Linant recorrió el Nilo Blanco 250 km más allá de Jartum, convirtiéndose – que sepamos- en el primer europeo en hacerlo desde el siglo I de nuestra era, cuando los romanos se atascaron en los fangos del Sudd. En 1838, Mehmet Alí, virrey de Egipto, organizó una expedición que superó por fin los pantanos del Sudd, pero sin mayores resultados prácticos. Otros dos viajes de los egipcios -el último en 1842- consiguieron ampliar el límite de lo conocido hasta los 4º 41´de latitud norte, ya en las proximidades del lago Alberto. El cerco se estrechaba, aunque el Nilo seguía sorteando todos los esfuerzos por localizar su cabecera. Hasta que en 1857, recogiendo el guante del desafío, la Real Sociedad Geográfica de Londres patrocinó a Richard Burton y John H. Speke, dos jóvenes oficiales de la Compañía de las Indias Orientales, la pertinente expedición. Estimando que la visión de Ptolomeo sobre el diseño geográfico del Nilo era, hasta la fecha, la más acertada, ambos militares renunciaron al tradicional remonte del río y, partiendo desde la costa del Índico, penetraron hacia el África profunda por regiones que ningún blanco había pisado jamás. En esta ocasión, la voluble diosa Fortuna se alió con Speke para concederle el triunfo negado a tantos durante milenios. Mientras Burton permanecía en Tabora recuperando su salud, resentida de continuo, su compañero partió solo hacia el lago Victoria, de donde volvió convencido de que de allí manaba el padre de los ríos, como así informó a la Real Sociedad Geográfica, que, juez y parte en el botín, se apresuró a creerle, pese a las sesudas objeciones de Burton. Ya en 1862, durante una segunda expedición acompañado por James A. Grant en calidad de subordinado, Speke daría por resuelto el problema del Nilo, siempre sin aportar pruebas concluyentes. Pero el destino había escogido ya al hombre que, tres lustros después, solventando todas las dudas, contestando a todas las preguntas y descorriendo de una vez para siempre los velos del misterio de los misterios geográficos, confirmaría a John H. Speke como su genuino descubridor. Por entonces tenía sólo 21 años y no imaginaba ni por asomo que África iba a marcar su vida a sangre y fuego. Su nombre era Henry Morton Stanley. Javier Jayme es viajero y escritor. En su obra Pioneros de lo imposible. Hitos de la exploración contemporánea (Alianza Editorial) dedica varios capítulos a la búsqueda de las fuentes del Nilo. (webremix.info)


El descubrimiento español de las fuentes del Nilo

Hace exactamente cuatro siglos, el 21 de abril de 1618, un madrileño llamado Pedro Páez descubría las fuentes del Nilo Azul, en el lago Tana, en Etiopía. Hoy, cuatrocientos años después, los españoles saben quién es David Livingstone (supongo) pero no han oído hablar jamás de aquel jesuita español del Siglo de Oro. Pedro Páez había nacido en el pueblo de La Olmeda de las Fuentes, que entonces era de la Cebolla, en 1564, el mismo año que Shakespeare, y cuando Cervantes todavía tenía los dos brazos. A Quevedo, ni se le esperaba. Estudió en la Universidad de Coimbra y fue enviado a las misiones portuguesas de los jesuitas en Goa, bajo el patrocinio de Felipe II. Tenía 24 años y ya no volvería a ver España. Allí es ordenado sacerdote. Pero su objetivo, como el de muchos otros religiosos, era entrar en Etiopía, en el continente africano, un país cristiano cuyo emperador era descendiente de Salomón y la Reina de Saba; un país, en fin, custodio, con permiso de Indiana Jones, del Arca de la Alianza. Prisionero de los turcos En 1589 parte con un veterano jesuita catalán, Antonio de Montserrat -que había conocido a Ignacio de Loyola, viajado al imperio mogol y aprendido la lengua persa- con destino a la Abisinia. Pero en el golfo de Omán son hechos prisioneros por los turcos. Y presos pasarían siete años, hasta que Felipe II se hace cargo del rescate. A cambio de 500 coronas de oro por cabeza, son devueltos a Goa. Sin embargo Páez no abandona su deseo, y en 1603 llega a la misión de Massaua, en la costa africana, desde donde ascenderá a los altos de Etiopía. Se encuentra allí un reino feudal, con un emperador o «ras» llamado Za Denguel, una especie de primus inter pares, salido de un revoltijo de luchas intestinas. El jesuita, que era políglota al estilo de Richard Burton, debía ser un tipo simpatiquísimo y con grandes habilidades: hablaba español, portugués, árabe, persa y amárico; construía puentes y casas de pisos, y era un gran polemista, sobre todo en temas religiosos. Amigo del emperador Así se hace de inmediato amigo personal del emperador y, a la muerte de éste, del gran Susinios, con el que actuaba de verdadero consejero, y al que llegó a convertir al catolicismo. Y fue viajando con él y su ejército cuando alcanzó el extremo sur del lago Tana, y allí contempló las fuentes del Nilo Azul. Pedro Páez, como Livinsgtone en sus primeros años, no era explorador, sino misionero, y no buscaba la gloria del descubridor, pero es consciente de la trascendencia del hallazgo. Él mismo lo cuenta en su obra «Historia da Etiopía» -cuatro tomos manuscritos en portugués que se conservan en la Universidad de Coimbra con una copia en la biblioteca de los jesuitas en el Vaticano- de la siguiente manera: «Está la fuente casi al poniente de aquel reino, en la cabeza de un pequeño valle que se forma en un campo grande. Y el 21 de abril de 1618, cuando yo llegué a verla, no parecían más que dos ojos redondos de cuatro palmos de ancho. Y confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambises, el gran Alejandro y el famoso Julio César». Ciento cincuenta y dos años más tarde llegaba al mismo lugar un viajero escocés, James Bruce, que sin pensárselo dos veces decidió apropiarse el descubrimiento. En su libro «Viajes para el Descubrimiento de las Fuentes del Nilo» (Londres, 1790) dice con todo descaro: «Por lo que os escribí en la carta anterior, creo que no os quedará duda de que ninguno de los antiguos ni modernos ha descubierto antes que yo las fuentes del Nilo; y si es que Páez las vio, su descubrimiento ha sido inútil para las letras por descuido de los jesuitas en no publicar su viaje». A James Bruce lo acabaron expulsando de la Royal Geographical Society. Pero el manuscrito de Páez continuaba acumulando polvo... hasta 1945, en que se publicó por primera vez en idioma original portugués. Tuvieron aún que pasar algunos años para que el escritor Javier Reverte, que en 1999 llegaba a Addis Abeba preparando un libro que iba a cerrar su trilogía africana, «Los caminos perdidos de África», tuviera una interesante conversación con el embajador español Pablo Zaldívar, durante una cena en su casa: el embajador le habló de Páez y le mostró un ejemplar de la edición portuguesa de su libro. Reivindicación Lo que ocurrió desde entonces fue una preciosa aventura. Javier Reverte viajó a Coimbra y Roma, identificó una supuesta Olmeda de Valladolid como la actual Olmeda de las Fuentes, en la provincia de Madrid, y a mí, que regresaba tras cuatro años viviendo en Oporto y recorriendo sus alfarrabistas, me hizo conseguirle un ejemplar de la famosa edición de 1945. Todo lo cuenta en su obra «Dios, el diablo y la aventura» (2001). Desde entonces la villa de Olmeda lucha por poner en valor a su insigne hijo y será el único lugar de España donde se celebre el cuarto centenario del descubrimiento por parte de un español de las fuentes del Nilo Azul. Un español que, como nos recuerda Reverte, si hubiera sido inglés sería más importante que Livingstone. Por lo que a mí me toca, conseguí publicar íntegra por primera vez en castellano la «Historia de Etiopía» en Ediciones del Viento (en dos volúmenes de 600 páginas) en 2014, casi cuatro siglos después de haber sido escrita y cuando se cumplían 450 años del nacimiento de su autor. (webremix.info)


Marruecos obligará a los alojamientos de Airbnb a pagar impuestos desde 2019

Los alrededor de 21.000 alojamientos turísticos marroquíes gestionados a través de la plataforma Airbnb comenzarán a pagar impuestos en 2019, merced al nuevo marco normativo que prepara el Gobierno del país y que será de aplicación, asimismo, a otras compañías del sector como Booking o TripAdvisor. Aunque la fórmula tributaria todavía no se ha definido por completo, seguirá un modelo «simple y progresivo» y protegerá la «equidad fiscal» entre estas plataformas y los operadores tradicionales, dijo el viernes a Efe el director de Reglamentación, Calidad y Desarrollo del Ministerio de Turismo, Mehdi Taleb. «La estructura del alojamiento ha evolucionado», señaló Taleb, y añadió que sería "un sinsentido económico y social" excluir de la legalidad a compañías como Airbnb o Booking, a las que definió como «canales de distribución de servicios turísticos». El directivo explicó que, si bien Marruecos ha sido tradicionalmente un destino gestionado mayoritariamente por turoperadores y agencias de viajes, actualmente dos de cada tres visitantes «diseñan su propio paquete» y planifican por su cuenta sus desplazamientos y reservas de alojamiento. Por ello, Taleb estima necesario coordinar a las distintas administraciones implicadas para controlar e identificar a los particulares y empresas que utilizan Airbnb o Booking para ofrecer sus servicios. «Estamos ante una oportunidad de desarrollo, pero debe llevarse a cabo de manera equilibrada», agregó Taleb. Según datos facilitados a Efe por Airbnb a finales de 2017, la plataforma tiene unos 21.000 alojamientos registrados en Marruecos y, entre septiembre de 2016 y septiembre de 2017, casi 300.000 personas pernoctaron en ellos. En total, y según las fuentes de la plataforma, estos alquileres turísticos generan 22 millones de dólares al año en el país, un monto que escapa al régimen impositivo aplicado a los hoteles y hostales ordinarios. En Marruecos, el IVA general es del 20%, aunque la mayoría de actividades relacionadas con el turismo (hospedaje en alojamientos registrados, restauración o alquiler de inmuebles para uso como hotel, entre otras) paga una tasa reducida del 10%. Marruecos, uno de los países más visitados de África, recibió 11,35 millones de viajeros en 2017, y el sector turístico genera un 11,4 % del PIB nacional. (webremix.info)


La socialista y canaria que dirige la modernización de la economía en Marruecos (webremix.info)


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Alimentaria, el mayor escaparate de innovaciones en la despensa global (webremix.info)


Juan Bautista Riera, elegido nuevo presidente de la Cámara de Comercio de Alicante (webremix.info)


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'Tomb Raider': todo lo que se hizo mal en las películas de Angelina Jolie como Lara Croft (webremix.info)


Paul Biya, 35 años en el poder en Camerún y cuatro años y medio de viajes privados

El presidente de Camerún, Paul Biya, uno de los mandatarios más veteranos de África y que lleva 35 años en el poder, se ha pasado más de cuatro años y medio en este periodo en los frecuentes viajes privados que suele realizar, esencialmente a Ginebra, según se desprende de un estudio realizado por el Proyecto de Periodismo sobre Crimen Organización y Corrupción (OCCRP, por sus siglas en inglés). (webremix.info)


La «fiebre lassa» dispara la alarma en Nigeria (webremix.info)


Portugal impulsa la «quinta libertad» para Azores, que en Canarias sigue «en el aire» (webremix.info)


Belén Rueda: «Parece que las películas de aventuras solo las puede hacer un hombre» (webremix.info)


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Una princesa austriaca, autora del cartel taurino de la Feria de Olivenza (webremix.info)


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Meliá ha perdido más de 3 millones de euros por la crisis política catalana (webremix.info)


Fitur se inaugura este año con un 13% más de expositores internacionales (webremix.info)


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Cabo Verde anima a las empresas españolas a optar a la gestión de aeropuertos (webremix.info)


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